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Liderazgo Liberal; definición y características

Sin lugar a dudas, dado el ritmo cambiante de la sociedad, es normal que se establezcan paradigmas cada vez más fuera de contexto en comparación con el patrón normal de los mismos.

Y en este caso te estamos hablando de una nueva figura de liderazgo, en la cual el líder no va enfrente de sus trabajadores o seguidores, sino que al contrario va detrás de los mismos.

Conocida como una variante del laissez faire, hacer y dejar hacer, la versión de liderazgo liberal, implica una serie de cambios en la concepción del liderazgo común tal cual se conoce. Veamos sus características.

Características que definen el liderazgo liberal

  • Personal más activo, líder más pasivo. En efecto, esta figura de liderazgo, contempla que los seguidores participen de forma mucho más activa previendo con esto, que sean ellos mismos quienes sean los protagonistas de cada proceso.
  • En este tipo de liderazgo, cada persona se convierte en un pequeño líder; conforme a esta postura realiza su propia toma de decisiones, lo que por ende lo hace responsable de sus propias acciones o consecuencias pero también le acredita a él mismo el logro de los objetivos.
  • Cada persona suele tener una porción de poder, pero que debe ir de forma compaginada con la porción que le corresponde a cada uno de sus demás compañeros.
  • De forma igualitaria, cada uno de ellos, es dueño de su proceso, pero siempre considerando y respetando el proceso de su otro.

Papel del líder, en el liderazgo liberal.

Como habrás apreciado en líneas anteriores, en el caso de este tipo de liderazgo, el papel del líder es nulo o casi imperceptible.

No obstante aquellas que te describimos son las características generales, y que se corresponden con un liderazgo liberal puro.

Si bien su práctica ha sido apreciada en muchas empresas, este solo ha arrogado frutos en pequeños grupos, que gozan de tres aspectos cada uno de sus integrantes, como son:

  • Conocimientos sólidos en el área a trabajar.
  • Toma y ejecute de decisiones de forma asertiva.
  • Control de las emociones.

En efecto, los individuos que cuentan con estos tres rasgos de forma acentuada pueden manejar procesos institucionales u organizacionales sin necesidad de que el jefe interfiera.

Pero cuando dichas características no están presentes, es común observar que las personas comiencen a errar y esto traiga consecuencias negativas en los procesos operativos.

Es por ello, que hoy día tal forma de liderazgo se sigue aplicando pero con ciertas variantes como son:

  • El líder si bien no infiere en la toma de decisiones, mantiene un monitoreo y una supervisión continua de las mismas, de modo tal que aprecia de cerca el proceso, esto con la finalidad de aportar las recomendaciones oportunas a sus empleados.
  • El líder se hace responsable de los desaciertos, ciertamente en su posición debe acreditarse las fallas, pues ello refleja que no escogió el personal indicado para la realización de la tarea y que tampoco hizo el seguimiento debido para evitar los errores que pudiesen pasar.
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